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Hermandad
No todos los franciscanos son sacerdotes. San Francisco no fue ordenado sacerdote. Igual que Francisco, algunos comparten una llamada a ser hermanos. Parecido al sacerdocio, es una manera de vivir el Evangelio de Jesucristo, aunque no sea especialmente a través de los sacramentos y la predicación. Un hermano franciscano puede servir en una escuela como maestro, consejero, puede trabajar sirviendo directamente a los pobres en un comedor de beneficencia, ayudando a los desamparados, trabajando en Albergues, clínicas, puede ser un enfermero, abogado de inmigración, un experto; puede ser el administrador de una casa de retiro, Director de Educación Religiosa en una parroquia, trabajar con los jóvenes, catequistas. Su oración peresonal y comunitaria, así como su experiencia de vivir con otros hermanos y sacerdotes, enriquece su vida y su ministerio.
Abrazando la vocación de un hermano, este fraile es un recuerdo vivo de la importancia de la hermandad en la vida de la Orden, la vida de la Iglesia y la vida del mundo. El hermano Franciscano predica el Evangelio con su presencia y acciones. Está enraizado en su vida en la Oración y la vida fraterna que comparte con otros frailes, todos viviendo los mismo votos de pobreza, obediencia y castidad.
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