Discernimiento y Formación

Discernimiento

¿Qué me está pidiendo Dios? ¿ Cual es la voluntad de Dios en mi?  ¿Cómo vivo yo una vida de santidad y servicio a Dios y a la iglesia?
¿Cómo sigo al Señor?  ¿A dónde me está guiando Dios? ¿Cual es mi llamado en la vida?

Responder estas preguntas y otras más es el proceso de discernimiento.

Discernimiento incluye escuchar a una voz interior.  A una voz interior que podemos llamar “alma” o  “deseo” del corazón.”  Desde un punto de vista religioso entendemos esta voz interior como una sabia e interna presencia de Dios.

En el silencio de la oración, sobre el tiempo, en una vida alimentada por la palabra, sacramentos y vida en la iglesia, comenzamos a experimentar la impresión del espíritu que nos invita a un particular estilo de vida de servicio a la iglesia. 

La primera indicación de esta llamada es el deseo de servir en esta manera.  Por ejemplo, comienzo a discernir una llamada  a ser fraile porque siento el deseo de vivir la vida como un fraile. 

En mi oración, y descubro que esta es la voluntad de Dios para mi. Sintiendo esta llamada, sintiendo el deseo de servir en esta manera.  Yo discierno mas allá compartiendo mi experiencia con amigos y miembros de mi familia.  Podemos preguntar simples preguntas como ésta: “Esto estoy pensando hacer con mi vida.  ¿Qué piensas?  Me siento llamado a la vida religiosa franciscana.  ¿Te imaginas verme como un fraile?”  La opinión de quienes nos conocen bien es muy importante. 

Podemos probar esta llamada hablando de nuestras experiencias con un director espiritual quien puede ayudarnos a descubrir más claramente los señales del espíritu santo en nuestras vidas.  Necesito ver mis habilidades y talentos, mi salud y bienestar, mi vida de oración y de fe para ver si son consistentes con los que exige la vida de un fraile para esto nos puede ayudar un director espiritual.

El segundo paso de un discernimiento es visitar los frailes y conocerlos.  El discernimiento nunca es una tarea simplemente individual.  Los que nosotros discernimos personalmente debe ser confirmado y apoyado por los que nos rodean. 

Discernimiento es siempre una relación mutua entre un individuo y una comunidad.  No es algo que hacemos solos.  Si estoy discerniendo un llamado a una comunidad particular necesita tener un sentimiento de satisfacción con esa comunidad y ellos necesitan sentir satisfacción conmigo.  Al final un profundo sentimiento de paz y gozo readicionado con esta elección vocacional será el fruto de mi proceso de discernimiento.  Si soy llamado a ser fraile, un sentimiento de entusiasmo, gozo y paz acerca de esta decisión va a confirmar esta llamada. 

Formación

Como cristianos, creemos que cada persona es creada a imagen y semejanza de Dios.  En el camino de la vida, nos esforzamos para convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos como discípulos del Señor Jesús. 

Formación es el proceso de convertirnos en las personas que Dios que Dios quiere seamos.

Formación Franciscana es el proceso de convertirnos en la proceso de convertirnos en la persona que Dios quiere que seamos como hijos de San Francisco y Santa Clara de Asís.

Si yo practico un deporte, siempre trataré de mejorar mi juego.  Si toco un instrumento musical, tengo que practicar para mejorar mi talento.  En formación, quiero convertirme mejor fraile en definitiva en mejor cristiano.  Esto incluye conocerme mejor, conocer más a Dios acerca de la vida de la iglesia.

En nuestra vida como frailes, hablamos acerca de una “formación inicial: que son los primeros años cuando una persona entra a la Orden, por ejemplo: postulantado (pre-noviciado), noviciado, y post-noviciado. 

También hablamos de una “formación continua” que es un proceso de toda la vida para convertirnos en mejores frailes y por lo tanto en mejores discípulos del Señor Jesús.

Nunca dejamos de crecer en nuestra relación con el Señor.  Nunca dejamos de aprender.  La formación nos da los medios para profundizar nuestra relación con Dios en cuanto le reconocemos en los pobres y necesitados y en cuanto nos conocemos a nosotros mismos.

El proceso de formación incluye oración, estudio, reflexión, dialogo, y vida en comunidad. 

Nosotros crecemos por la sabiduría de la escrituras, nuestra tradición, el ejemplo de San Francisco de Asís y la ayuda de nuestros hermanos en la comunidad.

Nunca queremos subestimar lo que aprendemos en la practica de la oración en silencio en tanto Dios continua llamándonos a una relación más profunda con El.  Cada día nos formamos más y más en la persona que Dios nos está llamando a ser.   

 

 

 

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