Un Llamado a Comunión

con Creación Guía de Reflexión y Discusión

 

La siguiente es una reflexión e invitación del comité conjunto de los ministros de la Primera Orden Franciscana Justicia, Paz y Ecología (JPE), Justicia, Paz y Integridad de Creación (JPIC) y Justicia, Paz y Resguardando de Creación (JPSC) en los Estados Unidos y Canadá suscrita en la Casa del Retiro de San Francisco en Easton, Pennsylvania, USA en 6-11 de noviembre 2006.  Los ministros de la Primera Orden Franciscana JPE/JPC/JPSC en los Estados Unidos y Canadá reconocen con agradecimiento el trabajo de John Celichowski OFM Cap. Quien sirvió como el secretario por las sesiones y como el autor principal de este documento. 

A nuestros queridos hermanos y hermanas en Francisco, Clara y Cristo,

¡Paz y bien!

En noviembre 2005, nosotros quienes servimos como los directores y animadores de Justicia, Paz y Ecología/Integridad de Creación/Resguardando de Creación (JPE/JPIC/JPSC) ministerios en las Provincias de los Franciscanos de la Primera Orden, nos reunimos y reflexionamos acerca de cómo nuestra Tradición Intelectual Franciscana nos ayuda abordar los asuntos ecológicos.  Compartimos estas reflexiones con ustedes con la esperanza que se nos unirán en la tarea de responder in nuestro tiempo a la llamada de Dios que Dios hizo a Francisco en San Damián : reparar la casa que está cayendo en ruinas.

Creación herida, Comunión Rota

 

Desde al principio, debemos confesar que, comparado con nuestros intentos por alcanzar justicia mayor y paz entre nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, hemos tenido tendencia a dar menos atención a nuestros hermanos y hermanas en la creación.  Ellos también están sufriendo; y la enfermedad de ellos, forjada por nuestras acciones y negligencia, es ahora nuestra.

 

  • El agujero en la capa de ozono ha hecho el abrazo de Hermano Sol no solamente caluroso y radiante, sino también potencialmente fatal. 
  • Nuestra exploraciones en espacio ha dejado basura en el hogar de Hermana Luna y las estrellas.
  • Nuestra polución del aire ha hecho del aliento de Hermano Viento algo  tóxico, particularmente para los niños.
  • Nuestro tratamiento de nuestros lagos, ríos, arroyos y mares ha enfermado a Hermana Agua.
  • Nuestro apetito voraz por hidrocarburos ha hecho del Hermano Fuego el portador no solamente de calor y luz sino también de la destrucción y la guerra. 
  • Nuestros estilos de vida han abusado nuestra Hermana y Madre Tierra y nuestro trabajo adicto ha alienado de los ritmos naturales de ella y de nosotros y nos ha llevado, de muchas maneras a desconocerla.
  • Nuestros deseos insaciables y las seducciones de la tecnología nos han engañado en pretender que escapemos del abrazo de nuestra hermana muerte corporal, de quien muchas veces huimos en lugar de aceptarla en fe.

Hemos roto nuestra comunión con Dios , con la creación y con nosotros mismos.  Hemos cambiado la verdad de nuestra interdependencia por una ilusión de independencia, nuestro llamado a la corresponsabilidad por nuestros prójimos por una corona oxidada de dominación.  Confesamos que hemos pecado por nuestra propia culpa, por obra y omisión.  Resolvemos firmemente, con la ayuda de la gracia abundante de Dios, hacer penitencia y corregir nuestras vidas en parte reclamando la sabiduría de nuestra vida franciscana y historia. 

Medicina Tradicional: Encontrando sanación en nuestros raíces

 

Durante nuestra temporada en Easton, fuimos bendecidos con las luces de Keith Warner, OFM y Ilia Delio, OSF, dos sabios administradores de la Tradición Intelectual Franciscana.  Nos recordaron que podemos ayudar a sanar creación, incluyéndonos nosotros mismos, cultivandoel suelo rico de sabiduría y espiritualidad transmitida a nosotros. 

En San Francisco, se nos recuerda nuestra unión con toda la creación.  Esa unión se ha arraigado en la pobreza voluntaria de Dios, revelada en la auto-donación compasiva de Dios.  Esta generosidad increíble empezó con el acto de crear el cosmos y alcanzó su punto más alto en la persona de Jesucristo, primeramente por la Encarnación y luego en el Misterio Pascual.  Francisco vio un eco de esto en la Eucaristía cuando escribió en La Carta a la Orden (27).

¡Oh sublime humildad, oh humilde sublimidad: que el Señor del mundo universo,

Dios e Hijo de Dios, se humilla hasta el punto de esconderse,

para nuestra salvación, bajo una pequeña forma de pan!

 

Siglos antes del Segundo Concilio Vaticano, Francisco pudo reconocer la Eucaristía como «fuente y cumbre» de la vida de la Iglesia.  Se hace por ella el símbolo definitivo de nuestra comunión con Dios, de cada uno otro, y con toda la creación.  Nos hemos acostumbrado a pensar en la liturgia, como un acto de servicio público de la iglesia, como un lugar de nuestra acción por la justicia y la paz. 

Las reflexiones de San Francisco en la Eucaristía y los elementos del sacramento – la integración de acción, palabra y las cosas de la tierra nos desafía también a hacer un enfoque de la Eucaristía como parte de la integridad de creación.  Estas reflexiones también nos invitan a considerar la creación como sacramento, con Dios hablando, actuando y creando algo nuevo de la soledad caótica cuando el viento aleteaba sobre las aguas (Gen. 1, 1- 2, 4).

Duns Scoto enfatizaría más tarde la creación y nuestra comunión con Dios como las resultados de la iniciativa de Dios.  San Buenaventura vio la creación y la comunión como una consecuencia de la naturaleza divina en si misma. 

Como Ilia Delio nota en su ensayo, «¿Estamos en el hogar en el cosmos?  Una Perspectiva Franciscana»:

La teología de San Buenaventura toma como su punto de partida la Trinidad del amor.  La creación es una expresión limitada del amor infinito y dinámico entre el Padre y el Hijo.  Decir que la creación fluye de la fuente infinita de amor divino es decir que Dios es creativo y amoroso.  Para que la gloria divina sea expresada concientemente, Dios crea seres humanos, quienes tienen la capacidad de participar y manifestar esa gloria.  Por eso, Dios crea libremente un universo glorioso y llama desde dentro del universo personas humanas quienes están dotadas de la libertad de participar en este esplendor artístico divino.  Responder a esta invitación generosa requiere que entremos más profundamente en contemplación.  En la visión de San Buenaventura, Francisco «vio» a Dios en la creación porque contempló a Dios en las cosas de creación.  Contemplación es una mirada penetrante que llega a la verdad de la realidad.

Scoto fue más allá, desarrollando su doctrina de individuación o haecceitas, i.e. la idea de que «cosas son semejantes de Dios en su especificidad.  Por tanto la regular y cotidiana atención al mundo más amplio de las criaturas/de la naturaleza es fundamental para descubrir que el mundo está cargado con la grandeza de Dios.»  Esta atención nos permite palpar en el poder de Dios y por eso nos permite compartir su trabajo.     

Roger Bacon, un hijo de Francisco del siglo trece y «una vocación tardía» respondió entusiasta y creativamente al llamado a colaborar con Dios.  Él logró en su época lo que Keith Warner propone como una tarea crítica de los Franciscanos hoy día: orar con, aprender de, y actuar a favor de la naturaleza.  Keith añadió que esto requiere «que tomemos la naturaleza seriamente como un agente de conversión religiosa y como un objeto de nuestra interés y compasión» (Warner, 3).  También requiere que nos unamos a Francisco convertiéndonos en lo que Keith llama «teólogos vernáculos,» i.e. aquellos que pueden traducir nuestras experiencias y las voces de naturaleza de maneras significativas.   Él recuerda que Bacon «aprendió de observación cuidadosa de la naturaleza, descubriendo sus propiedades y conducta y articulando su conocimiento con teología, educación y ética.  Él era lo que hoy  llamaríamos un sabio interdisciplinario» (Warner, 21).

El estudio de Bacon y otras fuentes llevaron a Keith concluir que para despertar el interés por la creación se requerirá una pedagogía diferente, incluyendo más énfasis en educación y formación (ecoliteracy); integrando una perspectiva contemplativa  y práctica; y uniendo la tradición intelectual franciscana con preguntas críticas acerca de sociedad, ciencia y  tecnología. 

Nuestro entendimiento más profundo de la comunión en la creación aumenta nuestra conciencia de nuestra interdependencia.  Requiere también que desarrollemos un entendimiento más holístico de nuestro mundo, evitando dualismos destructivos (humanidad vs. Naturaleza, espiritual vs. material, etc.) y la compartimentalización que ha contaminado nuestro propio trabajo cuando hemos fracasado en integrar asuntos ambientales con nuestro trabajo por la justicia y la paz.   No podemos separar más, por ejemplo, la degradación ambiental causada por el uso de armas de uranio en Irak de las fuentes violaciones de derechos humanos en Abú Ghraib y otros cárceles, o el debilitamiento de la ley internacional por participar en ataques preventivos en otra nación sin representar una amenaza inminente y no supuesta.  Todas son dimensiones del mismo pecado. 

Una invitación a la transformación

Los ritmos anuales de renovación en los tiempos de Adviento y Cuaresma nos presentan oportunidades de participar más profundamente en nuestro llamado a ser embajadores de Cristo y ministros de reconciliación (2 Cor 5, 20).  ¿Qué esfuerzo especial puede hacer su convento local para empezar a reconciliarse con la creación?

Les invitamos hacer caso a esta llamada volviendo otra vez a Dios presente en creación.

Oración y contemplación

 

  • ¿Qué tan bien están integrados lo natural y lo artificial en mi iglesia o capilla, mi convento, y mi vida personal y de  oración?
  • ¿Cómo podemos mi comunidad y yo incluir las necesidades de la creación en nuestras oraciones y intercesiones?
  • ¿Qué equilibrio hay en mi oración personal entre lo  litúrgico ritual oración y la simple obediencia a Dios, descansando en su Presencia? (lectio divina vs. lectio transformativa)? 

 

Ayuno

  • ¿Qué relación tengo con «la comida rápida»?  ¿Cómo puedo tener mejor nutrición y más beneficios en lugar de lo que pago por comida rápida? 
  • ¿Qué influencia o control he dado a la tecnología en mi vida?  ¿Hay maneras de reducir mi dependencia de ella? 
  • ¿Qué me parece mi día libre?  ¿Cuánto tiempo me doy para recuperarme, renovarme y rejuvenecerme ?  ¿Cómo es mi relación con la naturaleza cuando tomo tiempo para mí?

Limosna

¿Cómo puede la limosna de mi convento apoyar programas agrícolas sustentables en la comunidad?

¿Qué aparatos de ahorro energético podría utilizar mi comunidad? (luces compactas fluorescentes, lavadoras, asesoramiento de los hermanos, etc.) 

¿Cómo podemos dar nuestro tiempo y talento para aumentar y especificar el apoyo financiero que ofrecemos?

¿Cómo corresponde lo anterior con nuestro estilo de vida y personal y comunitario?  ¿Qué otras cosas serían más significativas y transformadores en su comunidad local?  Comparte lo decidido para inspirar y desafiar a alguien. 

En vista de la inmensidad del sufrimiento de nuestra planeta, estas sugerencias parecen como pequeñas vendas.  Recuerden, sin embargo, que la salvación vino envuelta en pañales y acostada en un pesebre y la conversión de Francisco ocurrió tras el gesto sencillo de abrazar un leproso.

Recursos escogidos:

Christopher Uhl, Developing Ecological Consciousness: Path to a Sustainable World (Rowman & Littlefield 2003).

Dawn Nothwehr (Ed.), Franciscan Theology of the Environment (Franciscan Press 2002).

Eric Schlosser, Fast Food Nation: the Dark Side of the American Meal (Perennial 2001).

Ilia Delio, "Are We At Home In The Cosmos?: A Franciscan Perspective," in New Theology Review (November 2005), 31-39.

llia Delio, "A Franciscan View of Creation: Learning to Live in a Sacramental World" (Franciscan Institute 2003).

James B. Martin-Schramm and Robert L. Stivers. Christian Environmental Ethics: A Case Method Approach (Maryknoll 2003).

Keith D. Warner, "Taking Nature Seriously: Nature Mysticism, Franciscan Spirituality, and Environmental Advocacy." In Ilia Delio OSF (Ed.), Franciscans and Creation: What is Our Responsibility? (Franciscan Institute 2004), from http://www.scu.edu/envs/whoweare/whowearefacultyandstaff-kwarner.htm

Mathis Wackernagl and William Rees, Our Ecological Footprint: Reducing Hunan Impact 0n  the Earth (New Society Pub. 2003).

Pope John Paul II, “Peace with God the Father. Peace with All Creation," Message for World Day of Peace (January 1990), from http://conservation.catholic.org/ecologicalcrisis.htm

Frailes Contactos de las Conferencias:

 

Mark Schroeder, OFM

4050 Mission Avenue

Oceanside, California 92057

bromarko@att.net

Charles McCarthy, OFM Conv.

131 S. Zaragoza Road

El Paso, Texas 79907

justicefund@hotmail.com

James Zielinski, OFM Cap.

1927 N.4th Street

Milwaukee, WI 53212

 

 

 


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